Os voy a contar una pequeña historia que muy bien pudiera ser real…

Van tres amigos a cenar a un restaurante. Después de la cena, al pedir la cuenta, es donde viene el “sarao”.

Amigos: Camarero, nos saca la cuenta, por favor.

Camarero: Son 30 euros, caballeros.

Y cada uno de ellos pone 10 euros.

Cuando el camarero va a poner el dinero en caja, lo ve el jefe y le dice:

Jefe: No, esos son amigos míos. Cóbrales sólo 25 euros.

El camarero se da cuenta que si devuelve los 5 euros puede haber “follón” para repartirlos y decide lo siguiente:

Camarero: Ya está. Me quedaré 2 euros y les devuelvo 3, uno para cada uno.

Les devuelve a cada uno un euro.

Ahora es cuando viene el “follón”. Si cada uno puso 10 euros y le devuelven 1 euro, realmente puso cada uno de ellos 9 euros.

9 x 3 = 27 euros. Si añadimos los dos euros que se queda el camarero, 29 euros…

¿DÓNDE ESTÁ LA OTRA MONEDA?

La situación arriba indicada corresponde a un conocido sofisma. Podéis encontrar este y muchos otros en internet, así como sus soluciones, aunque os recomendaría que meditárais un poco antes de cotillear donde está el truco.