Cuenta la historia que un rey sin descendencia decidió elegir a su sucesor entre aquellos que eran conocidos como los 3 más sabios de todo el reino. Así pues los citó para una prueba de ingenio como nunca hubo otra igual.

Una vez reunidos en una habitación les hizo sentarse de manera que se encontraban en los vértices de un triángulo equilátero. Podían por tanto ver cada uno de ellos simultáneamente a los otros dos. Entonces les mostró tres gorros blancos y dos negros. Acto seguido les vendó los ojos.

Entonces le colocó a cada uno un gorro en la cabeza de manera que sobraron un gorro blanco y uno negro, que fueron llevados a otra sala donde ninguno de los sabios pudiera verlos.

Cuando todo estuvo preparado les dijo:

El primero que diga de que color es su gorro será el próximo rey pero si falláis perderéis la cabeza. Ahora podéis quitaros la venda y que reine el más sabio.